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Burri

La hipocresía del neoliberalismo

El neoliberalismo es una de esas corrientes de pensamiento del siglo XXI que se autodenominan “políticamente incorrectas” como si esta condición les diera ya de por sí un plus de sinceridad que llevara directamente a la razón por decir las cosas “sin tapujos”; generalmente culpando al “socialismo” esa abundancia de buenas intenciones -el talante de ZP en su versión española- que habría extraído a la realidad, a la cruda realidad, del debate político de Occidente. De la manita, en este sentido, del escepticismo en cuanto al cambio climático, del populismo xenófobo o del fundamentalismo pro-nuclear por mostrar ejemplos.

¿Qué tomar como neoliberalismo? Estamos ante una de esas palabras que van surgiendo y que aún están en construcción. Me refiero aquí a las posturas más enrocadas en el auténtico libertinaje económico, en la desregulación total de los mercados financieros, en la reducción del Estado y de la política a una mínima parte, la justa para no hacer estallar en revueltas a más del 90% de la población. Ni siquiera en Europa tenemos aún ejemplos significativos de ello, nos tenemos que ir al Tea Party estadounidense. Pero que no haya llegado no significa que estemos ya a salvo de la destrucción de la democracia, de la política y del Estado del Bienestar a este lado del charco. La renuncia del primer ministro británico Cameron a firmar el acuerdo de la semana pasada para defender a la City londinense -aún a riesgo de que el aislamiento europeo afecte a sus sectores productivos- es un ejemplo e incluso precedente peligroso.

La idea base del neoliberal es incluso repulsiva. Todo este intento de hacer creer que el dinero creado en abstracto, en los mercados de capitales, en operaciones de compraventa de activos, todo este dinero que fluye sin ni siquiera presencia física más allá de electrones corriendo por chips tenga la misma presencia, importancia y efecto en la sociedad que aquel creado mediante la inversión productiva en industria, infraestructuras y desarrollo del producto merece realmente este adjetivo. No es una desaparición de los mercados financieros lo que necesitamos, pero sin duda es insostenible que sea más atractivo ser rico gracias a esos electrones que al progreso de la humanidad.

El puro beneficio individual, uno a uno, nos devuelve una sociedad rota por la desigualdad. Podremos acceder a unos años de prosperidad en el que esto no sea así (véase 1997-2007 en nuestro país) pero desde luego los “fallos de mercado” son destructivos e inciden en esa brecha. Camino de ello lleva esa potencia en eclipse que es Estados Unidos, con la brecha entre ricos y pobres subiendo cada vez más. Las recetas de reducir límites al mercado implantadas por Reagan y reafirmadas por un torpe y atado Clinton y una interesada familia Bush han llevado al colapso hipotecario de 2008 que nos ha llevado hasta estos ríos de tinta.

Unas reformas desreguladoras que han venido impulsadas por el “pero es dinero y yo con mi dinero hago lo que me de la gana”. Nadie repara en la procedencia de ese dinero. Tú, habitante de un país del mundo desarrollado, perteneciente a las clases altas. ¿De dónde amasaste tu fortuna? Quién son tu harina sino los ciudadanos, qué es la piedra que molió todo esto sino el Estado del Bienestar. Industrial, constructor, cirujano, actor, inversor financiero. Los ciudadanos pueden confiar en tí, en tus ideas, en tus productos gracias a que saben que tienen como poco a sus hijos en una escuela gratuita y sus enfermedades son curadas sin ningún tipo de cargo adicional. Los ciudadanos pueden comprarte y consumir gracias a que pagan un volumen de impuestos relativamente constante, que no depende de las coyunturas personales de cada uno. Y es que seguiremos teniendo calefacción, ropas, viajes y regalos tras un infarto de un familiar o tras la entrada en la universidad pública de nuestro hijo. He aquí la hipocresía del neoliberal: “es mi dinero”… ¿pero estás seguro?

 

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Acerca de Burri

Estudiante de Ingeniería de Caminos para dedicarme algún día a la movilidad y planificación urbana. Mientras, involucrado en intentar contar y cambiar las cosas. El bien común, la democracia abierta y la educación crítica vencerán pronto.

Comentarios

Un comentario en “La hipocresía del neoliberalismo

  1. Me gusta sobre todo la reflexión del último párrafo,yo también estoy preparando una entrada para colgarla en breves,esta vez sobre la constitución de los grupos parlamentarios,que ya sabes que yo soy más directo comentando jajaja Me ha gustado Burri 😉

    Publicado por andrewblasco | 13 de diciembre de 2011, 17:37

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