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Burri

La regeneración democrática

El conjunto de la sociedad española eligió en noviembre a un Gobierno del PP, partido que no incluía en su programa grandes propuestas en torno a la mejora de la calidad democrática del sistema. La intensa desafección de la política ha hecho que las partes de los programas electorales referentes a los avances en participación ciudadana y en estructuras del Estado sean aún más obviadas por los medios -y por ende, por la sociedad- que las demás secciones. La economía se lleva todo el protagonismo.

Sin embargo, la Historia consiste en una evolución natural de progreso y por tanto el rumbo actual del sistema se nos quedará pequeño y obsoleto por sus reminiscencias de un tiempo ya tan pasado como la década de los 70. Ya es un indicador notable de este cansancio la fragmentación progresiva de la izquierda huyendo del bipartidismo.

De estas inquietudes no sólo merece la pena decir que surgirán de modo natural, sino que la situación presente está induciendo un peligroso apoliticismo que, con la experiencia en la mano, siempre ha acabado en populismos en busca del poder totalitario. La resignación se va extendiendo en los segmentos de edades más combativos por naturaleza. Los jóvenes no somos los más vulnerables al apoliticismo, pero sí que somos la población sobre la que más decisivo es evitarlo. Tenemos la fuerza de creer en los cambios, y encima somos los herederos del sistema y viviremos décadas con él.

El establecimiento paulatino de un pensamiento único prácticamente global de capitalismo atenuado con Estado de Bienestar durante las tres últimas décadas también ha puesto en peligro la calidad política de las instituciones tradicionales. Si no hay de qué discernir, ¿para qué la política? Todo el mundo parece de acuerdo en asegurar las prestaciones mínimas sociales dentro de una economía de mercado. En cada tema se clama la necesidad de un “Pacto de Estado”. Como dice Tony Judt en su recomendable libro “Algo va mal” esto es mentira. “Los ricos no quieren lo mismo que los pobres, y quién se gana su vida con el trabajo no quiere lo mismo que quién vive de dividendos e inversiones”. Por eso hay que retomar el valor de la disidencia, del debate en las instituciones y de la confrontación de ideas políticas a nivel de sociedad, en las calles, entre amigos y en familia.

¿Qué puede hacer el Estado en todo esto? Dar ejemplo. Los ciudadanos sólo recuperarán el aliento político si las instituciones se remodelan hacia una coherencia atractiva y hacia una actitud que les haga sentir plenamente representados, no como simples receptoras de un sobre cada cuatro años. Siendo los políticos el tercer problema del país desde el año 2010, su imagen general ha de cambiar. Es ridículo oírles afirmar en los medios que las generalizaciones son injustas. Con eso no se cambia la percepción de la ciudadanía: no sólo hace falta no ser corrupto, sino no parecerlo. El debate no es si esta situación es una injusticia para con los políticos, el debate es que esta es la realidad sociopolítica de España y que si no cambia, los ciudadanos se alejarán de las instituciones en un camino lleno de peligros. Una serie de medidas (salteadas de vergonzosos ejemplos) que irían en el buen camino podrían ser:

– La imprescriptibilidad de los delitos de corrupción. No es lícito que mediante obstaculización de la justicia, retrasando los procedimientos y forzando a que expedientes queden en cajones cerrados, se puedan ganar años de retraso que lleven a los posibles delitos a prescribir. También es deseable, para que la justicia sea lo más igualitaria, que se suprime todo tipo de inmunidad asociada al cargo. Además, es necesario regular la relación de los políticos con los regalos vista la incapacidad de ellos mismos de dilucidar qué es regalo personal y qué es peloteo.

– Que no se puedan incluir imputados en las listas electorales. Ser representante público es algo serio (la razón de este artículo bien puede ser que esto se ha dejado de tener en cuenta) y la sospecha, especialmente si son imputaciones por delitos fiscales o de corrupción, debe ser suficiente para evitar su acceso a las instituciones. Las imputaciones no son inculpaciones, pero tampoco se hacen a la ligera.

De las presuntas prejubilaciones fraudulentas encontradas en el “fondo de reptiles”, probablemente la más destacada sea la de Antonio Fernández García, ex-consejero de Empleo de la Junta durante la mayor parte de la realización de la trama. Fernández, incluido en el ERE de la empresa vinícola González Byass, figuraba en dicho expediente como trabajador de la empresa desde el día de su nacimiento.

– Wikipedia: Escándalo de los ERE en Andalucía

– Unificación y estandarización de sueldos a los políticos. No es racional que muchos alcaldes cobren más que el presidente del Gobierno. No sólo es en cantidad, sino en cómo se cobran, ¿por qué no se unifican los sueldos de tal forma que a cada político le corresponda un sólo sueldo? Hay casos sonados, como el de la presidenta de la Diputación de León, que acumula 12 cargos institucionales en total con sus correspondientes remuneraciones. Por ejemplo, en Madrid los portavoces de los grupos políticos en el Ayuntamiento cobran cerca de 94.000€  mientras que Zapatero cobró en 2010 90.000€, y Rajoy está cobrando menos aún.

Isabel Carrasco, 12 cargos simultáneos.

– Limitar el número de asesores, viajes y vehículos oficiales. Por ejemplo, hace unos días PP y PSOE rechazaron una propuesta de UPyD pidiendo la retirada de las dietas por alojamiento a los diputados que declaran una residencia en Madrid. Esos gestos no ayudan, y de nuevo las reacciones fueron marcadamente estúpidas. Soraya Rodríguez, portavoz del PSOE en el Congreso criticó que se estuviera continuamente desacreditando a los cargos públicos con medidas populistas. La figura del asesor constituye un eficaz medio de enchufismo, cuando todos estos políticos tienen a funcionarios de carrera de gran valía en sus escalafones inmediatamente inferiores.

– Hay que extender la figura del concurso público al 100% de las adjudicaciones de la Administración Pública para evitar otro coladero de favores y cuentas pendientes, que acaban en corrupción y en la malversación de nuestros impuestos. Son vergonzosas declaraciones como las de Jaume Matas, expresidente de la Islas Baleares, afirmando que Urdangarin tiene derecho a evitar concursos públicos para proyectos de la Administración. Matas ha sido condenado ayer a 6 años de prisión.

"De no haber sido Urdangarín, hubiera habido concurso público"

– Suprimir los beneficios en el sistema de pensiones, así como replantearse los sueldos vitalicios de los ex-cargos. Algunos diputados de esta legislatura (Cayo Lara, Toni Cantó, Alberto Garzón,…) ya han renunciado al plan de pensiones especial que tiene el Congreso. No puede ser que los gestores de un sistema desconfíen de él. Ocurre algo similar con los beneficios fiscales: nunca tuvieron sentido.

– Adelantar el derecho al voto a los 16 años. A esta edad todos pueden trabajar, tener responsabilidades penales o dar consentimiento quirúrgico y sin embargo no pueden influir en las decisiones que marcan su educación o las condiciones de esos trabajos. Como son un segmento sin voto, la política electoralista se olvida de ellos. Dar el derecho al voto es todo un incentivo para que el interés aumente y que los adolescentes seamos más maduros en ciertos temas en los que es necesario que lo seamos para que se nos tome en serio. Austria ya lo ha hecho en 2007.

– Reforma de las Iniciativas Legislativas Populares (ILP). Muchos ciudadanos ni siquiera conocen de su existencia. Este instrumento permite a quién reúna 500.000 firmas llevar una iniciativa (ley o plan a llevar a cabo por el Gobierno) al Parlamento para su debate. Es necesario agilizar su trámite y facilitar la acción de recogida de firmas. ¿Por qué no rebajar el límite mínimo al valor medio en votos de cada escaño? Como esto requeriría una compleja reforma de la Constitución (artículo 87), ¿por qué no un escaño 351 que sirva para que cada sesión de control de los miércoles una asociación promotora de una ILP vaya a defenderla al Congreso? Hay muchas fórmulas que explorar en este sentido.

– Impulsar la herramienta del referéndum. Es vergonzoso que leyes tan importantes como la Constitución se puedan modificar sin consulta popular. Deslegitima y aleja a los ciudadanos del control político. No hay que tener miedo a introducir elementos de democracia directa para perfeccionar el mecanismo de democracia representativa, y más en un mundo mucho más conectado que en 1977. ¿Por qué no en vez de abogar por “Pactos de Estado” en las leyes importantes como las educativas, pensiones o sanitarias no se reclama desde los partidos políticos referéndums? No hay mayor Pacto de Estado que ese.

– Apuntalamiento del derecho de huelga y de manifestación. No se puede tener ninguna duda en torno a esto. La huelga es un derecho constitucional que no hace gracia a nadie (recordemos que supone perder días de sueldo), pero que se ha demostrado necesario para los desfavorecidos del capitalismo desde el siglo XIX (de hecho, si tenemos Estado del Bienestar ha sido gracias a la insistencia del movimiento obrero cuya herramienta base ha sido históricamente la huelga). El propio capitalismo se vería en serio problema si coarta este derecho, acción que además sería evidentemente incoherente con los postulados liberales. Hay que regular mejor y de forma más precisa los requisitos para la convocatoria de manifestaciones. Sin dejar de preservar de forma razonable el orden público, ha de defenderse y respetarse el derecho de reunión y expresión. Por otra parte, el CNI podría incrementar sus estudios sobre grupos violentos, los típicos “revienta manifestaciones”. Desgraciadamente es algo que se verá bastante durante los próximos años.

– Obligar (como en otros países) al debate público preelectoral. Que esta haya sido una exigencia relativamente minoritaria demuestra el desinterés de los españoles por la política, lo que implica sin duda un peligroso desinterés de los políticos (quienes definen una parte importante de los aspectos de nuestras vidas) por la ciudadanía. No les interesa debatir y como a nosotros nos parece dar igual, no debaten. Esto sería impensable en prácticamente cualquier país desarrollado del resto del mundo.

– Y por supuesto, democracia interna en los partidos. De esto último ya traté en https://sextacolumna.wordpress.com/2012/03/15/del-hasta-luego-al-adios/ .

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Acerca de Burri

Estudiante de Ingeniería de Caminos para dedicarme algún día a la movilidad y planificación urbana. Mientras, involucrado en intentar contar y cambiar las cosas. El bien común, la democracia abierta y la educación crítica vencerán pronto.

Comentarios

Un comentario en “La regeneración democrática

  1. Excelente entrada,compañero,enhorabuena!
    Me parece sumamente interesante la idea de dar más posibilidades de participación y de involucrarse en la política a los ciudadanos como método para que lo acaben haciendo.Puede parecer una bobada y que la inmensa mayoría de los españoles no usarían esos mecanismos de mayor participación,pero tú da algo a alguien y lo usará,se habituará a ello y le acabará sacando provecho.
    En cuanto a las medidas que propones,ya no estoy tan de acuerdo,y dan para mucho debate.Sólo decir que la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción me parece vital,que la limpieza de listas electorales,para decir completamente un NO rotundo a cualquier indicio de corrupción,me parece excelente.Así se lo pensarían dos veces,sólo con saber que el más mínimo indicio puede ser motivo para que no vayan en una lista electoral.

    En cuanto a lo de no aceptar regalos,creo recordar que hay un reglamento ya al respecto,o bien para los diputados del Congreso o bien para todos los diputados del Parlamento.

    Y lo de adelantar la edad de voto a los 16…lo veo debatible,la verdad.Por lo demás,mi mas sincera enhorabuena por semejante compendio de iniciativas.

    Publicado por andrewblasco | 22 de marzo de 2012, 23:16

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