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Andrés

La revolución ha comenzado: De cómo el bipartidismo se va a pique

Hay muchos tipos de revoluciones, como bien refleja la definición que da la RAE de la palabra “revolución”. Pero del tipo de revolución que quiero hablar yo es de la política.

La RAE en la segunda acepción que da de la palabra dice que es un “cambio violento”, ojo, que no mediante la violencia (De hecho la misma institución define “violento” como “Que se hace bruscamente, con ímpetu e intensidad extraordinarias”).

Las revoluciones son cambios bruscos, inesperados y con un gran impacto social. A todos nos viene a la mente la revolución francesa (que, además de brusca, fue sangrienta) o la revolución industrial. Pero yo vengo ahora para intentar haceros reflexionar cómo puede ser una revolución del siglo XXI.

Porque, ¿qué creéis, que los franceses pensaban al hacer esa revolución que iban a salir en los libros de historia? Bueno, tal vez alguno pensase en que esos hechos eran trascendentes… pero inmersos bajo la luz del presente es muy difícil saber qué será relevante en el futuro.

“Toma de la Bastilla” Cuadro de Jean-Pierre Houël

Pero yo pretendo llamaros la atención sobre cómo son ahora, en pleno siglo XXI, las revoluciones. Podríamos coger como ejemplo las revoluciones que han tenido lugar en diversos países del Magreb, como la de Túnez o la de Egipto, pero la más cercana e incluso importable a nuestro país seguramente sea la llamada “revolución islandesa“.

Fijémonos en que, exceptuando ciertas tensiones en los países del Magreb (comprensibles dentro del contexto no democrático de estos países), todas estas revoluciones se han llevado a cabo pacíficamente, gracias a la presión ciudadana, que ha conseguido que se convocasen elecciones.

Bien, y diréis, ¿de qué nos servirían a nosotros unas elecciones a la vista de los sondeos de intención de voto más recientes?

Intención de voto según el último sondeo de Metroscopia del 29 de Julio de 2012.
Si clicas sobre la imagen se amplia

Pues yo os respondo, tal vez ahora no servirían para dar un golpe de timón, pero si seguimos a este ritmo yo vislumbro una revolución. Sí sí, una revolución.

Todos estamos ya hartos, tras sólo 7  meses de gobierno del Partido Popular, de sus recortes. ¿Todos? Ahora ya podemos decir que sí, porque hasta esa irreductible aldea gala que son sus propios votantes empiezan a decir “Basta”.

El último sondeo de Metroscopia refleja que el PP ha perdido, en menos de un mes, un 7% de sus votantes… hasta llegar al 30% de apoyos. Os puede parecer mucho, pero con esos resultados el PP se situaría en su resultado más bajo desde las generales de 1993.

Este es un hecho muy destacable por sí sólo, pero es que además hay que recordar la gran fidelidad de los votantes del Partido Popular, que no ha bajado nunca del 40% en intención de voto desde el 2008  y que, en ciertas comunidades como la de valencia ha conseguido revalidar e incrementar su mayoría absoluta a pesar de presentar a líderes sospechosos de corrupción como Camps.

Pero además, sumemos este descontento de los votantes del PP al de los votantes del PSOE y tendremos la ecuación perfecta para una revolución, en este caso una necesaria revolución política.

Y es que es un hecho: desde el 20 de Noviembre los dos partidos sustentadores del bipartidismo, y por lo tanto de todas las malas decisiones que hoy afectan a nuestro país (bien por separado o bien pactando para reformar la Constitución), han caído del 73,3% de los votos a solamente el 54,7% (recordemos que solamente han transcurrido 7 meses).

Es decir, podrá parecer que las manifestaciones no conducen a nada, que debatir con familia y amigos e incluso con desconocidos no sirve para convencerlos, que los españoles votamos como borregos… pero la realidad es que está en nuestra mano que esta tendencia siga, está en nuestra mano cambiar nuestro país y nuestra Sociedad para mejor.

Miremos hacia los partidos que aún no nos han defraudado, démosles esa oportunidad, porque si algo no sirve para afrontar una situación lo mejor es cambiar de estrategia.

Salir a las calles sirve, hace que la gente vea que no son los únicos hasta las narices, hace que el gobierno note la presión del pueblo… y en el momento justo, hará que culmine esta revolución silenciosa pero imparable.

En Twitter: @Andrewblasco

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Acerca de Andrew Blasco

Un estudiante de psicología interesado por la política. Me gusta entender las cosas, y explicarlas.

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