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¿Por qué te gusta andar un barrio? (I)

¿Te has parado a pensar alguna vez qué características hacen a un barrio atractivo para moverte a pie? La movilidad peatonal no es sólo cuestión de tiempo: la calidad del espacio público es fundamental para decidirnos por el modo de transporte menos contaminante de todos. La dispersión urbana de las últimas décadas ha deteriorado esa calidad: las distancias son mayores, dependemos del vehículo privado, y por tanto se olvida el cuidado del diseño y mantenimiento de los espacios que usamos a pie.

En esta serie de entradas, vamos a introducir algunos conceptos de diseño urbano que forman parte -para el usuario medio, inconscientemente- de aquello que identificamos como un entorno agradable para movernos a pie, a través de ejemplos obtenidos del barrio de Covaresa (Valladolid). Se trata de un caso interesante porque es un barrio que queda entre dos modelos urbanos. Por un lado, no se trata de un barrio plenamente entregado a las dinámicas de dispersión (su densidad ronda las 40 viviendas por hectárea y no está separado del continuo urbano) pero sí acoge tipologías edificatorias (unifamiliar, bloques sin bajos comerciales…) que en principio no ayudan a la movilidad peatonal. Por eso se pueden observar ejemplos de prácticas que efectivamente degradan el espacio público y ejemplos de prácticas que mitigan esa degradación.

Después de esta necesaria introducción, la entrada de hoy está dedicada a la permeabilidad de una calle peatonal.

¿Qué tengo que saber de permeabilidad para caminar, además de llevar chubasquero si llueve? De forma análoga a lo que todos entendemos como permeable o impermeable, una calle lo es en función del número de accesos que una persona encuentra para entrar o salir de las parcelas que la rodean. Una manera de definir la permeabilidad a la que haremos referencia sería contar el número de accesos a viviendas, comercios u otros locales y dividirlo por los metros que mide el tramo de la calle a analizar. He aquí un ejemplo comparando dos situaciones en parcelas con viviendas unifamiliares:

permeabilidad fig1

La única diferencia entre las dos es que en el segundo caso cada vivienda tiene acceso directo desde la calle, y no a través de una puerta unificada para toda la parcela. Sólo esto multiplica por siete esa medida de la permeabilidad en este ejemplo.

Pero, ¿qué hace importante a la permeabilidad?

Salvo que el tránsito de personas sea tan elevado que se alcancen situaciones de conflicto (<2 m² por persona) o incluso de saturación (<0.75 m² por persona), cuando caminamos preferimos una calle donde encontremos gente que una calle donde nos encontremos solos. La presencia de otras personas, o más generalmente, de actividad, mejora la seguridad percibida y disminuye las distancias percibidas. Predecir la actividad de una calle sobre plano en un sector de nueva construcción (como lo fue nuestro ejemplo a principios de los años 90) puede ser difícil, pero la permeabilidad es una buena manera de comenzar.

En una calle que se podría describir como “amurallada” es difícil que se produzca ningún tipo de actividad: sólo hay acceso por sus extremos y por algún acceso intermedio adicional, de carácter secundario. Es una característica típica de sendas y calles peatonales en entornos de viviendas unifamiliares, por estar centralizado el acceso para vehículos y peatones por un sólo lugar para cada urbanización. La edificación toca la calle para darle la espalda, interponiendo los jardines individuales de cada vivienda sin puertas de acceso. Así nos encontramos el Paseo Pérez de Ayala en uno de sus tramos, tan en el olvido, que ni siquiera lo registra la omnipresente Google Maps:

20141129_162510

Pero la vivienda unifamiliar y la calle peatonal tienen una forma alternativa de relacionarse, más similar al segundo caso que reflejábamos en el esquema. Se encuentra en esta sección de la calle Ortega y Gasset. La calle se convierte en un lugar más “espeso” en cuanto a actividad: el vecindario la emplea para acceder a sus viviendas, multiplicando la presencia de personas en la misma y las posibilidades de relación. Al final, hay más probabilidad de que al terminar tu recorrido por esta calle el tiempo percibido y tu sensación de seguridad hayan sido más óptimas que al hacerlo por la anterior. De este modo, es probable que no tengas ningún reparo en volver a hacerlo.

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Ahora sólo queda que te fijes tú mismo la próxima vez que vayas andando a algún lugar. Durante las siguientes semanas, iremos repasando otros conceptos de diseño urbano y movilidad peatonal. ¡Espero que el ejercicio os haya resultado interesante!

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Acerca de Burri

Estudiante de Ingeniería de Caminos para dedicarme algún día a la movilidad y planificación urbana. Mientras, involucrado en intentar contar y cambiar las cosas. El bien común, la democracia abierta y la educación crítica vencerán pronto.

Comentarios

3 comentarios en “¿Por qué te gusta andar un barrio? (I)

  1. Reblogueó esto en SalvoLomasy comentado:
    La importancia de las formas de emplazar y conectar las edificaciones en la calle, para incrementar o disminuir la seguridad de los usuarios

    Publicado por salvolomas | 11 de agosto de 2015, 16:28

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  1. Pingback: Recopilación de noticias de agosto de 2015 - 3 de septiembre de 2015

  2. Pingback: ¿Por qué te gusta andar un barrio? (II) | Sexta Columna - 13 de agosto de 2015

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